Es ilógico pensar, que si recortan presupuestos se agota todo y se cae el mundo. También es ilógico pensar, que estamos obligados a cerrar las puertas, cuando hemos abierto hasta las ventanas para que seas más los que accedamos a cada uno de los beneficios de la institución, de esta casa, la casa de todos y todas.
Desde la creación de la nueva Ley Orgánica de Cultura en 2016, hasta la fecha; el Núcleo de Pichincha de la Casa de la Cultura no ha recibido el presupuesto que la ley y su reglamento señala y este año no ha sido la excepción, pero a más de eso, hemos recibido un recorte presupuestario que afecta indiscutiblemente al sector cultural, la ciudadanía y los artistas.
Pero, ¿qué hicimos a parte de exigir ante los órganos competentes el cumplimiento de la ley desde el año 2017?; ¿Cerramos la casa?; ¿Dejamos de poner en circulación los bienes, las obras de los colegas artistas en la Provincia?; ¿Nos quejamos y nos quedamos de brazos cruzados?; ¿Nos acomodamos en puestos burocráticos y nos sentamos a ganar un sueldo?
¡NO!; No hicimos nada de eso, nos dedicamos a gestionar, a impulsar alianzas, a fortalecer el Sistema Nacional de Cultura, generamos diálogo, puentes y más herramientas que nos permitieron y nos permiten seguir fortaleciendo ese trabajo.
La mirada paternalista de exigirle al Estado, ¡todo! En la crisis vivida y más aún, en la actual, denota falta de claridad en lo que significa la administración pública. El Estado claro que debe garantizar un acceso eficaz y consecuente a los recursos para el sector cultural, pero si eso no sucede, ¿debemos quedarnos de brazos cruzados?
Una vez más ¡NO!; No podemos quedarnos así.

Pongo como ejemplo:

1.- Tenemos al EFAN, (Espacio de Formación de las Artes), y lo hicimos con el presupuesto que se nos cargó a las partida 51 en talento humano, logramos enrolar a maestros y personas capaces de poder, a más de su trabajo de gestión, capacitar y fortalecer el mencionado espacio.

2.- Firmamos convenios con varias instituciones, GADS, ejecutivo, empresa privada y ONGS. Solo con eso, logramos conseguir el 𝗣𝗮𝗯𝗲𝗹𝗹𝗼𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗔𝗿𝘁𝗲𝘀, el espacio donde funciona el 𝗔𝗿𝗲𝗮 𝗔𝗱𝗺𝗶𝗻𝗶𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮, espacios para las 𝗘𝘅𝘁𝗲𝗻s𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, e incluso recursos para cada territorio.

3.- Solo en el año 2020 con una Pandemia, que golpea el mundo, logramos contratar y beneficiar de manera directa a más de 750 artistas y gestores culturales. Entre solistas y agrupaciones, suman más de 2500, se les pagó justo y a tiempo.

4.- Conseguimos vehículos propios y en convenios para movilizar a los artistas en toda la Provincia.

5.- Pusimos a disposición el aparato técnico, tanto personal, como equipos para la realización de más de 400 actividades, entre eventos, foros, talleres, capacitaciones, que permitieron fortalecer el trabajo territorial.
6.- Pusimos al servicio de la ciudadana una estructura comunicacional que logró alcanzar a más de 800.000 personas en toda la Provincia, nos reinventamos a través de medios digitales y logramos afianzar a través de ellos el desarrollo cultural.

7.- Los artistas se tomaron la institución y trabajan en conjunto con nosotros, en asambleas permanentes, diálogos territoriales, reuniones periódicas que evidencian un proceso de diálogo transparente y eficaz.
8.- Presentamos y ejecutamos periódicamente un 𝗖𝗮𝘁𝗮𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝗦𝗲𝗿𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀 Culturales que está al acceso de todos y todas.

9.- Activamos el tan olvidado Sistema Nacional de Cultura, con todos sus organismos y en las competencias de cada uno.

Solo eso por mencionar, todavía hay muchas cosas en la larga lista de creatividad, pero también hay un profundo compromiso por sostener lo logrado y acordado.

La reducción presupuestaria es un balde de agua fría para muchos, para otros un sacudón, para otros, plataforma política y así, cada quien lo asume como cree pertinente.

Para nosotros es el momento propicio para re-pensarnos como activarnos, como fortalecernos y cómo mantener ese proceso de diálogo directo, activo y eficaz.
Tenemos un reto, el que quizá si no estuviésemos nosotros al frente de la administración no se hubiese concretado.

Se vienen cambios de autoridades, ¿se imaginan pasarse peleando y discutiendo ante una realidad clara?; ¿Se imaginan quejas y más quejas sin llegar a nada?; ¿Se imaginan demandas, etc.? Sin tener claro que a los artistas les interesa poder vivir dignamente y no las peleas inconcebibles, incluso egocéntricas de demostrar quien tiene el poder.

El sector cultural también tiene su César Montufar, “denunciólogo” de sepa, con un “aplastante” 0.62% de votos. Así que ya saben por donde irán esos resultados para los que necesitan de los instrumentos judiciales como carta de presentación, porque propuesta no tienen ninguna.

Ya sabrán elegir bien, mientras tanto nosotros nos seguimos reinventando, si algo hemos hecho sin equipos de cómputo que aún no hay, sin los presupuestos que dicta la ley, sin la queja y el lloriqueo, ha sido precisamente poner a disposición de los artistas y gestores culturales, de la ciudadanía; una institución que funcione, que sirve y no que se acomode como buenos burócratas, los que intentaron hacerlo ya no están en nuestra institución, gran favor le hicieron a sector cultural.
Hoy por hoy nos queda resignificarnos, tarea sencilla para un artista, pero más aún para quien ya tiene experiencia en Administración Pública.
Veamos hasta donde llega la “nueva voluntad” de la queja y la demanda.

Luis García Cañas
Director del Núcleo de Pichincha de la Casa de la Cultura.